La infancia una etapa muy importante para el desarrollo, que comprende distintas partes, como el desarrollo biológico, psicológico, cultural y social. También es en este período donde se establece la personalidad y el aprender a relacionarse. Una infancia con vínculos sanos fortalece lazos, cuestión vital a la hora de desarrollar confianza a largo plazo en lo social y en lo referente a nuestra autoestima.
Es una etapa clave en nuestras vidas, en ella ocurren procesos de aprendizaje elemental así como procesos de vinculación afectiva y de seguridad. Tiene una gran influencia en la vida adulta, ya que las experiencias vividas durante este período pueden impactar en el desarrollo cerebral, la salud, la felicidad, la capacidad de aprender, así como en el bienestar físico y emocional.
Nuestro cerebro está programado para un aprendizaje permanente en relación con nuestras experiencias vitales. Por esta razón, desde que nacemos aprendemos a adaptarnos y sobrevivir al medio. Las conductas asociadas con la inseguridad emocional son principalmente, resultado de un aprendizaje a lo largo de nuestra vida.
La inseguridad emocional brota de los sentimientos de insuficiencia que surge de la falta de confianza en nosotros mismos o, de la incapacidad para afrontar una situación. Estas emociones suelen ir acompañadas de una incertidumbre generalizada y también de la ansiedad por alcanzar nuestras metas y desarrollar habilidades (físicas o sociales).
Algunas causas por las que se genera inseguridad pueden tener origen en:
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Estilo de apego inseguro en la infancia: Es en los primeros años cuando definimos nuestro autoconcepto y lo hacemos en función de la relación de afecto y apego que recibimos de nuestros cuidadores/padres. Un estilo de apego inseguro afectaría a la percepción que vamos generando de nosotros mismos.
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Vivir experiencias negativas: Haber vivido un suceso que haya generado creencias negativas acerca de uno mismo puede afectar a la autoestima. Por ejemplo el no haberte sentido suficientemente amado o aceptado por tus padres o cuidadores.
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Presión de los demás, ya sea por la presión percibida por parte de la sociedad en general o por parte de las personas más cercanas. La vivencia de esta presión hace que frecuentemente se intenten satisfacer las expectativas de los demás y surjan las comparaciones.
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Altas expectativas autoimpuestas: Generar objetivos demasiado exigentes supone un esfuerzo constante por cumplirlos, muchas veces estos objetivos no se llegan a conseguir y genera un sentimiento de frustración y fracaso, que a su vez refuerza esa percepción negativa de sí mismo.
El dejar de padecer inseguridad emocional es posible. Los siguientes puntos nos ayudarán a fortalecer tu seguridad:
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Conocerte a ti mismo, como es tu autoimagen y autoconcepto, para identificar como estos pueden afectar en tu autoestima y trabajar en aumentarla.
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Cuidar tu dialogo interno, es decir que historia te estas
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Ser consciente de tus fortalezas y potencializarlas.
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No generalizar los fracasos dando por hecho que todo lo haces mal. Seguro que hay muchas situaciones que has sabido gestionar adecuadamente, incluso con éxito.
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Aprender de las personas que te generan más confianza.
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No compararse con nadie todos somos únicos e irrepetibles con diferentes habilidades. En este punto las redes sociales juegan un papel importante ya que en muchas ocasiones muestran vidas perfectas y si bien esto no es real si puede aumentar tu inseguridad al querer alcanzarlo y no lograrlo.
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Reconoce y festeja cada uno de tus logros. Este ejercicio flexibiliza nuestra mente, reduciendo los pensamientos negativos y fortaleciendo los positivos.
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Identificar qué personas o situaciones aumentan tu inseguridad.
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Gestionar las críticas adecuadamente, no convirtiéndolas en un ataque personal.
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Háblate a ti mismos con cariño y respeto, como si lo hicieras con una persona a la que quieres o admiras.
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No confundir la responsabilidad con la perfección. Somos seres imperfectos.
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Aprender a identificar entre un miedo real y uno irreal. Este último no está basado en hechos sino en suposiciones que nos fomentan inseguridades y nos paralizan para cualquier acción.
Puede haber situaciones en que sentimos que no podemos hacerlo solos, en esos casos, es momento de buscar ayuda profesional, principalmente si la inseguridad incapacita tu calidad de vida y sientes que la intensidad del malestar aumenta.
Por: Mtra. Mary Carmen Sandoval Salcedo, Red de Atención Psicológica I Marca Familia

