Un corazón libre de heridas es aquel que libra las heridas

Autoexigencia
27 febrero 2025 Mtra. Lupita Galván

Somos autoexigentes cuando establecemos estándares extremadamente altos e inflexibles para nosotros mismos en todas las áreas de la vida, lo cual nos afecta negativamente tanto a nosotros como a nuestra pareja. ¿De dónde vienen estas tendencias al perfeccionismo y a la autoexigencia? Muy probablemente de ideas equivocadas, creencias falsas en las que uno posa su valía en el hacer y no en el ser. Valemos por el simple hecho de ser humanos, no importa si nuestras potencialidades se encuentran de momento o permanentemente apagadas. No importa si somos del tamaño de una cabeza de alfiler o si nuestros años ya rozan el siglo, no importa lo mucho o poco que podamos lograr en un día. Somos personas, somos humanos y eso nos da una dignidad, un valor incalculable.

 

A continuación, menciono algunos ejemplos de cómo nuestra autoexigencia puede permear en nuestra pareja para luego finalizar con algunas estrategias para mitigar nuestro impulso a autoexigirnos.

 

1. La autoexigencia genera distanciamiento emocional con la pareja: La autoexigencia nos lleva a un desgaste emocional, a cargarnos con problemas que no nos corresponden. Eso puede ocasionar alejamiento de la pareja debido a que nuestros recursos emocionales están enfocados en hacer todo “perfecto” y nos resta poca energía para lidiar (y disfrutar) las interacciones cotidianas. Ello genera, a la larga, un distanciamiento emocional. “Me alejo para no pelear”, podríamos pensar, cuando en realidad la mayor batalla que se está enfrentando es la interna y es justo en estos momentos de ansiedad cuando podemos y deberíamos pedir apoyo a la pareja.

 

2. La autoexigencia nos impide disfrutar con la pareja: La autoexigencia está relacionada con baja autoestima y autoconfianza. Esto es porque cuando somos autoexigentes, pensamos y sentimos que nunca estamos haciendo lo suficiente. A partir de ese pensamiento, pueden surgir más ideas irracionales, por ejemplo, las comparaciones: “No soy tan buena esposa como...”, lo que puede desarrollar insatisfacciones, autoboicoteos y eventuales celos a partir de tal inseguridad. El pensar que no hacemos lo suficiente es especialmente devastador en los temas de duelo por fallecimiento de un familiar: “Si lo hubiera atendido mejor...”, “Pude haber hecho más por él”. Todos estos pensamientos generan que nos encerremos en nosotros mismos, en los problemas creados en la imaginación, sin vivir el presente, la vida real, y por ende no nos sintamos capaces de disfrutar de la presencia de nuestra pareja.

 

3. La autoexigencia genera disfuncionalidad familiar: Diversos estudios relacionados con trastornos psicosomáticos y trastornos alimenticios, como el de Cruzat et al., estudian la disfuncionalidad familiar y es común encontrar a una madre perfeccionista y un cónyuge periférico. En la consulta lo he constatado al observar muchas personas que, por su exacerbada autoexigencia, cargan con todas las responsabilidades y les cuesta soltar porque piensan que la pareja no lo va a hacer “tan bien” como ellas mismas. En ese contexto, la pareja acepta (de forma explícita o implícita) no cargar con su parte de responsabilidad para evitar peleas o por aparente comodidad, pudiendo deslindarse del compromiso mutuo que han adquirido.

 

4. La autoexigencia nos impide amar libremente. Cuando “ayudamos de más” al cónyuge, a los hijos, a los nietos. María Montessori decía: “Una ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo”. ¿Por qué a veces queremos ayudar de más? En muchas ocasiones, nuestro perfeccionismo por hacerles las cosas viene por la impaciencia, como se describe en el punto anterior, pero en muchas otras es originado por el miedo. Cuando actuamos así, habría que preguntarnos si en el fondo nos hemos hecho vulnerables en nuestro juicio de qué tanto ayudar porque tememos fallar a nuestros seres queridos. “En el amor no hay temor”. Estar ahí para ayudar al cónyuge es bueno, pero cuando “ayudamos” de más, podemos desarrollar una discapacidad (emocional o física). Amar libremente al cónyuge sí requiere a veces sacrificio, pero también es disfrute mutuo. Las ayudas constantes e innecesarias, cuando son motivadas por temor y no por amor, nos esclavizan.

 

5. La autoexigencia nos enferma físicamente. La autoexigencia nos puede llevar a la ansiedad y el estrés crónico, lo cual también puede proyectarse en el cuerpo. A su vez, puede generar un bucle vicioso: a menudo, la sobreexigencia va unida al perfeccionismo, lo cual genera una presión y desgaste constante que puede llevar a oscilar a su extremo opuesto: la autocompasión. Esto ocurre porque la acumulación de quejas (derivadas de una perspectiva autoexigente) lleva a dicha actitud.

 

¿Cómo salir del espiral de ideas que me mueven a la sobreexigencia? ¿Cómo difuminar esa necesidad de valoración? ¿Cómo quitarse los miedos de fallarle al otro? ¿Cómo lograr todo esto y no irse al extremo de la pereza en el intento? La gratitud y el aprecio son el secreto. Te comparto tres consejos de cómo se pueden aplicar y por qué hacen que la gratitud y el aprecio funcionen como antídoto ante la sobreexigencia.

 

1. Libreta del agradecimiento. Existe evidencia de cómo una actitud agradecida puede ayudar a disminuir las consecuencias negativas de una tendencia a la autoexigencia. Recomiendo mucho a mis pacientes llevar una “libreta del agradecimiento”: cada día escribir al menos una cosa de la que me sienta agradecida, con Dios, con mi cónyuge y con los que me rodean.

 

2. Elevar el grado de aprecio por los otros. Tener cada vez mayor estima por los demás nos ayuda a mantener relaciones humanas saludables. Uno de los peldaños que construyen “la casa de una relación sólida” del método Gottman de terapia de pareja es la admiración.

 

3. Reconocer mis pequeños logros. En terapia, suelo enseñar ocho técnicas para elevar el autoconcepto. Una de ellas es reconocer los logros. Piedra a piedra se construye una catedral.

 

Apreciando lo que se te da, apreciando más a los demás y apreciando tus logros podrás recorrer con paso firme el camino para reducir la sobreexigencia y, por ende, hacer más llevadera la vida con tu cónyuge.

 

Por: Mtra. Lupita Galván, Red de Atención Psicológica I Marca Familia

 

1 https://www.iepp.es/sobreexigencia-cuando-el-perfeccionismo-se-convierte-en-una-carga/

2  Vargas, J., & Ibanez, J. (2007). Solucionando Los Problemas de Pareja y Familia. Editorial Pax. Pp.62-63.

3 Cruzat, Claudia, Ramírez, Patricio, Melipillán, Roberto, & Marzolo, Paula. (2008). Trastornos Alimentarios y Funcionamiento Familiar Percibido en una Muestra de Estudiantes Secundarias de la Comuna de Concepción, Chile. Psykhe (Santiago), 17(1), 81-90. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-22282008000100008

4 https://www.iepp.es/sobreexigencia-cuando-el-perfeccionismo-se-convierte-en-una-carga/

5 https://www.health.harvard.edu/healthbeat/giving-thanks-can-make-you-happier

6 Vargas, J., & Ibanez, J. (2007). Solucionando Los Problemas de Pareja y Familia. Editorial Pax. Pp. 104

7 John M. Gottman y Julie Schwartz Gottman. Casa de una relación sólida. Método Gottman.

8 Reig, E. & Dionne, G. (2002). “Más allá de las diferencias”.  Norma.

 

 

 


crecimientopersonal autoexigencia Pareja Familia perfeccionismo

Volver

WhatsApp